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Carta al editor en jefe de la revista electrónica ABED – Eduardo J. Stefanelli

Carta al editor en jefe de la revista electrónica ABED

Estimado Prof. Romiszowski,

En mi condición de miemtro del Comité científico del  RBAAD , leí detenidamente el artículo “Nuevas Tecnologías de E-learning: desafíos y oportunidades para el Diseño”, encontrándolo interesante e importante para ser publicado, sin embargo, confieso, estoy con un sentimiento dicótomo de júbilo y miedo.

En este artículo el autor presenta nuevos instrumentos, normas y conceptos que tienen como objetivo optimizar el diseño y producción de soluciones educativas. También cuenta con algunos estándares y metodologías para el desarrollo de materiales destinados al entrenamineto basado en computadores. Otro punto discutido fue la inclusión de objetos de aprendizaje learning objects, que, en resumen, es la planificación de los contenidos para que su reutilización sea posible en otros proyectos (análogamente a los “objetos” en la programación orientada a objetos). Se dan algunos ejemplos de sistemas educativos diseñados a partir de esta perspectiva y concluye su obra advirtiendo que las empresas que producen e-learning deben tratar de mantener el ritmo de la tecnología.

Mi objetivo, con la posible publicación de este texto, es el de iniciar una discusión con los selectos lectores de esta revista de los aspectos positivos y negativos de la adopción de esta norma por parte de los desarrolladores y usuarios de programas educativos informáticos.

Soy profesor de Dibujo Técnico. Sin embargo, recientemente, fui convocado a dictar clases presenciales de Informática Básica. Durante el proceso de planeación del curso, hice una búsqueda en Internet con el objetivo de proporcionar a los estudiantes opciones de materiales y cursos on-line. Para mi sorpresa, el motor de búsqueda encontró varios cientos de materiales que hablaban de este asunto. La calidad de ellos iba desde la excelencia a un estado que debería ser castigados con el rigor de la ley. Empecé a pensar. La suma del tiempo invertido por cada autor, sin duda era tremenda y, por regla general, todos trataban la misma temática. Teniendo en cuenta sólo los materiales de buena calidad (los que alcanzaron el objetivo de enseñar algo útil, en un tiempo, al menos, igual al que el alumno invertiría usando otros recursos), las diferencias metodológicas o de contenido eran pequeñas y si un enfoque similar al de la programación orientado a objetos fuese impresa en este contexto, por supuesto, habría una disponibilidad de horas que cada autor podría dedicarse en profundizar en algún tema específico del asunto, ramificando.

Para continuar con mis comentarios, debo discutir los principios metodológicos que intervienen en la programación orientada a objetos. Por supuesto, esta párrafo no pretende agotar el asunto, tampoco para sujetarse a los rigores de esta metodología. Su objetivo es fundamentar la línea de razonamiento que adoptaré a continuación. Si el lector conoce la idiosincrasia de esta programación, recomiendo que pase al siguiente párrafo. Antes de la adopción de la programación orinetada a objetos de computador (secuencia de códigos que pone a funcionar estas máquinas) eran estructurados en códigos secuenciales. Una serie de palabras (vocabulario) era aplicada siguiendo un conjunto de reglas (gramática). Al final un texto (a veces con cientos de miles de líneas) enseña al computador cómo procesar los datos que recibe en la forma de entrada y como presentar los resultados (salida). Este proceso es parecido con el de escribir un libro.Se percibió rápidamente que esta forma de trabajo no tiene sentido. Cada vez que era necesario, por ejemplo, organizar una lista de números en orden ascendente, se escribiá el algoritmo que realizaba esta tarea. Cada vez que se necesita producir un nuevo sistema, partía de cero. Fue un esfuerzo inútil. Contrastando a esta metodología surgió la programación orientada a objetos. En este modelo, a priori, si el programador necesita para organizar una lista de números, él proporciona esta lista a otro programa, que pueda haber sido desarrollado por otro programador que devuelve la lista organizada. Por analogía ‘se inventa la rueda una vez’. La programación orientada a objetos es más que la “Evolución de las Especies por la Selección del Más Apto” (Charles Darwin). Por ejemplo, cuando se comparan dos mamíferos (perros y osos) vemos que hay más en común entre ellos que distintos. Sería absurdo si un programador de computadores que use la programación orientada a objetos, fuera a crear una nueva especie de mamífero teniendo como base uno que se parezca con el resultado que él espera e implementar las diferencias. Mientras que el otro empezaría de cero.

En principio, la aplicación de estos conceptos para la educación puede parecer natural. Cuando desarrollé el material para apoyar mis clases básicas de Informática (el enésimo un) tenía en mente que sería muy productivo si ‘cogiera’ el tema ‘Historia de la Informática’ del material “X”, el ‘Fundación hardware’ del material “Y” y ‘Software’ del material “Z” y juntar todo sobrando de esta manera, tiempo adicional para algunas peculiaridades adicionales al resultado final. Sin embargo, esta transposición no es tan natural como parece.

Yo entiendo que el fenómeno de la transferencia de la metodología de programación orientada a objetos a la educación estamos incurriendo en el mismo error que angustia a varios autores. En el sitio web de la ABED (www.abed.org.br) se encuentra un texto donde evidencio algunos problemas generados por la transferencia de materiales de un medio a otro sin cuidado para planearlos para la idiosincrasia del nuevo entorno. Voy a dar un ejemplo ordinario (que hasta hoy no  habia tenido el valor de escribir). Piense en cualquier libro (Guerra y Paz, por ejemplo). Podemos hacer contacto con sus contenidos a través de la lectura. Me parece muy agradable, hojear sus páginas a mi propio ritmo, imaginando los vestuarios y ambientes, tal vez a la sombra de un árbol. Otra opción sería la de ir al cine y ver la película de este libro. También parece apropiado. Posiblemente entraría en contacto con la historia en un tiempo más corto (ya que no tendría que leer la descripción del vestuario y los ambientes), otra diferencia es que lo haría en una forma pasiva (el ritmo de adquisición de este conocimiento sería dictado por la película). Las diferencias interminables podrían enumerarse aquí. Si un medio de comunicación es mejor que el otro depende de cada uno. Sería absurdo pensar en ir al cine y leer el contenido del libro que “rodaría” por la pantalla de la misma manera que muestran los créditos al final de la película. En mayor o menor medida este fenómeno se repite en la transferencia de contenido entre los medios de comunicación. (Arlindo Machado, Pfromm Netto, Alexander Romiszowski, Eduardo Stefanelli).

Temo estar presenciando este fenómeno en la transferencia de la metodología de programación orientada a objetos para la educación. Como he aludido unos párrafos arriba, la programación orientada a objetos requiere el uso de algoritmos desarrollados anteriormente. Sin embargo, en el ejemplo de la lista de números ordenada, se sabe que el algoritmo de “A” produce mejores resultados que el “B”, para ese orden específico. ¿Y en la educación? ¿Será que ya concluímos lo que ha de ser mejor? ¿Quién va a evaluar la eficacia de los programas educativos? ¿Quién va a evaluar el evaluador? ¿Será que vamos a sobrecargar los materiales educativos que no producen resultados de aprendizaje / enseñanza y multiplicar varias veces su ineficiencia? Otro detalle que me preocupa es que, independientemente de la lista de elementos que proporciono para ser ordenada, el resultado final es siempre el esperado. Independientemente de los elementos de la lista o la metodología utilizada por el algoritmo. Y en la Educación. ¿Será que siempre obtendremos los mismos resultados de aprendizaje / aprendizaje independientemente de la metodología de la enseñanza y el aprendizaje adoptado o de los alumnos?

Otra cosa que quiero enfocar, lo que ciertamente no pasó desapercibido por el autor del artículo en cuestión (ya que la palabra “planeación” y sus sinónimos se utilizó varias veces en su texto). es la importancia de la planeación de los cursos en cualquier medio, enfocados directamente al público de su destino. ¿Será que conseguiremos crear objetos educativos tan escasos que podremos, partiendo de su arreglo, diseñar cursos para cualquier público?¿O será que, de nuevo. sucumbiremos al despotismo de las organizaciones que producen soluciones que resuelven cualquier problema?

 

Los esfuerzos para crear metodologías de reutilización de materiales previamente producidos no es novedad. Por ejemplo: en los años 60, Robert Horn desarrolló una técnica, consagrada, de escribir mapas de información. En esta técnica cada párrafo expresa solamente una idea (que sólo es expresada en este párrafo), el llamado “paquete de información”. En sus estudios, Horn incorpora los mejores principios de la comunicación, textual y gráfica, por lo que cada bloque actúa como un “enlace” en un hipertexto. Sin embargo, como sabemos, la educación no es la simple exposición del alumno a la información. Para que exista enseñanza / aprendizaje es necesario, como mínimo: 1)exponer al alumno a los contenidos; 2) crear condiciones para la práctica (involucrar al alumno); 3) iniciar un proceso de evaluación. Completando este razonamiento: la condición mínima para la existencia de un objeto de aprendizaje es la incorporación de estos tres factores. La aplicación de la primera de ellas solamente, en mi opinión, produce objetos de información.

En conclusión. Sobre este tema tengo más dudas que certezas. La tecnología de la programación orientada a objetos es libre de ideología. Por sí misma no es ni buena ni mala. Buena o mala son los resultados que su adopción puede producir en ciertos contextos. Depende de nosotros, los educadores, discutir estas implicaciones.

Eduardo J. Stefanelli
professor@stefanelli.eng.br

http://www.stefanelli.eng.br

Eduardo Stefanelli

Engenheiro por profissão, professor por vocação